viernes, 31 de mayo de 2013

The walking ants



Existen casos de enfermedades raras dentro de la naturaleza que superan con creces la ciencia ficción. Este mismo año científicos de Brasil y Tailandia han coincidido en uno de esos hallazgos tan raros que parecerían los de una película de hollywood, sino fuera porque la realidad supera la ficción. Un hongo de la especie Ophiocordyceps que ataca a diferentes especies de hormigas ha ideado un complejo mecanismo evolutivo para convertir a sus víctimas en "zombies", anulando su voluntad y controlando sus actos de manera completamente inteligente e intencionada. Vamos a echar un vistazo a este curioso caso:
Este hongo parasitario Ophiocordyceps infecta a las hormigas a través de esporas que entran en contacto a nivel superficial, a través de su capa de queratina exterior. Consigue acceder al interior por difusión y consigue introducirse en el sistema circulatorio de la hormiga, infectando poco a poco el cuerpo y la cabeza de la hormiga, reproduciéndose sin parar hasta llegar al sistema nervioso. A esas alturas, la pobre hormiga tiene alterados los músculos de todo el cuerpo porque se ha producido una separación de fibras.

En ese punto de la infección la hormiga sigue haciendo una vida normal, viven en sus nidos, interaccionan con las demás hormigas e incluso llegan a alimentarse. Lo que pasa es que a los nueve días como máximo la hormiga comienza a perder la voluntad sobre su propio cuerpo y la conducta que realiza ya no es la suya propia. 

Esto se aprecia cuando las comparamos con los demás especímenes de su nido que no han sido infectados. La conducta de las "hormigas zombies" si es que se las puede llamar así es errante. Deambulan sin dirección fija, se caen, se levantan y tienen combulsiones para después levantarse de nuevo con comportamiento errante. 

Un detalle. Si los miembros de la colonia llegan a detectar esa conducta es echada inmediatamente del entorno mas cercano o directamente atacada por las demás. Cuestiones de supervivencia en una crisis zombie a nivel natural.

Los científicos llevan varios años estudiando las hormigas Camponotus leonardi de Tailandia para valorar la interacción insecto-hongo. En un estudio de 2009, el doctor Hughes y sus compañeros informaron sobre la sorprendente especificidad de las “indicaciones” del hongo a sus zombies huésped. El objetivo del hongo es subir a esas hormigas lo mas alto posible para claramente derribarlas cayendo sobre el sotobosque, todas las plantas que quedan elevadas sobre el cielo unos veinte centímetros.

Este comportamiento es completamente inteligente ya que la humedad que existe en ese sotobosque favorecerá la expansión de las esporas. ¿Pero cómo lo hacen? El hongo, llega un momento en el que ordena a la hormiga que se aferre a una hoja determinada, cercana a un hormiguero. Las células del hongo, multiplicándose sin parar en la cabeza de la hormiga provocan que las fibras de los músculos que abren y cierran las mandíbulas de la hormiga se estiren. Esto produce, increíblemente una contracción muscular que hace que la hormiga no se vaya a mover de allí en unos días. El puesto de francotirador de esporas ya está montado. Solo falta matar definitivamente un huesped.

El nivel de complejidad de ese hongo es asombroso ya que llegado a ese punto, utiliza un potente veneno que mata en segundos al huesped. Pero ¿Como se reproduce la infección? Podría pensarse, y estaríamos en un acierto, que la posición no es casual. Al lado de un hormiguero, en una posición alta para abarcar una zona mayor. 

Uno de las características más extrañas es que el hongo suele matar a la hormiga siempre al mediodía, y aunque no se saben las causas exactas de esto, puede deberse a que esos hongos por increíble que pareciera, sabrían a qué hora matar a las hormigas aprovechando el momento perfecto en cuanto a cantidad de luz solar se refiere. Matar a las doce del mediodía en el momento de más luz para favorecer sus síntesis químicas.

Y otro detalle más. Si el tallo no está lo suficientemente húmedo, el hongo lo detecta a través de las antenas de la hormiga y la ordena esperarse ahí hasta que la humedad sea perfecta para ella. La hormiga en ese momento sigue viva bajo la voluntad del hongo, completamente "zombificada" sin posibilidad alguna de dirigir sus actos.


El hongo comienza a multiplicarse y llega a salir del cerebro de la hormiga en forma prácticamente de seta, similar a un cuerpo fructífero o un estroma. Este crecimiento es impresionante a nivel biológico y puede durar  varios días. Una vez formados los cuerpos de los hongos, las esporas infectan al entorno durante dos o tres semanas. Flotando en el ambiente hasta que alguna incauta y nueva hormiga se tope de bruces con ella y vuelva a repetir la infección.



Unos días más tarde, el hongo crece y sale a través de la parte superior de la cabeza de la hormiga muerta, como si fuera un cuerpo fructífero o un estroma. Con cierto parecido con la cornamenta de un ciervo, este estroma libera esporas que serán recogidas por otra hormiga errante.

A día de hoy los científicos piensan que sería imposible que este hongo pasase a los seres humanos pero muchos otros, como el Dr. David Hughes, biólogo y entomólogo de la Universidad de Pensilvania experto en enfermedades infecciosas que no duda en exponer el peligro inherente de este tipo de infecciones desde el punto de vista humano ya que el 60% de las enfermedades que a día de hoy tiene la humanidad pasaron del mundo animal al humano en prácticamente unas horas. 

Teniendo en cuenta que existen cientos de especies de este hongo, y que cada una de ellas ha conseguido especializarse en un tipo diferente de insectos cabría la siguiente pregunta que quizá no sea tan de ciencia ficción como podría plantearse en un principio: ¿podría uno de estos hongos especializarse en los seres humanos?



VIDEO:


Ufopolis 2013

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