jueves, 8 de diciembre de 2011

LOS BELLOS PENTAGONOS (I)

“La belleza se define como la manifestación sensible de la idea”, G.W. Hegel.



La belleza. ¿Qué es la belleza?

Según la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua, la belleza es la “propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual”. Una preciosa definición ante un término difícil de encorsetar con palabras. Este concepto abstracto, que todo ser racional ha intentado definir alguna vez en su vida en su intento de acercarse cada vez mas a lo trascendental, nos ha creado a los hombres mas preguntas y dudas, que certezas. ¿Es una verdad absoluta? ¿Una sensación? ¿Un sentimiento?
El ser humano con el tiempo, ha ido clasificando a través de sus cinco sentidos todas las vivencias que le han ido aconteciendo en todos los ámbitos de su existencia. Esa clasificación se enfoca en dos claros caminos, lo bueno y lo malo.
La realidad en la que existimos se basa en las dos polaridades del universo, y nuestra clasificación comienza con unas simples percepciones, con pequeñas sensaciones que se despiertan en nosotros desde niños. De pequeños, hay cosas que nos parecen positivas, que nos acercan sin nosotros saberlo a lo que consideramos armónico y perfecto, donde vemos el bien, la claridad, el crepúsculo y la luz.

Al contrario también ocurre una sensación similar. Durante toda nuestra vida también percibimos situaciones que nos parecen negativas, oscuras, y violentas. En ocasiones no sabemos de donde viene nuestra reacción. Es algo innato. Algo nos gusta o no nos gusta aunque no sepamos muy bien cual es la razón para reaccionar de esa manera.

Espectacular crop circle pentagonal con forma de flor de 5 pétalos, de 100 metros de diámetro, aparecido en Windmill Hill, Wiltshire, el 22 de Junio de 2003.

La percepción de la belleza siempre ha ido ligada al lado positivo de la vida y ha sido poco a poco definida por el intelecto y el corazón de cada individuo, en una perfecta simbiosis de cuerpo y espíritu.


“El Jardín”, siglo XIX, Claude Monet.



Su representación es un reto. Durante años, artistas y filósofos han buscado la regla para dar con la perfección en sus obras, y siempre se ha buscado relacionar esa armonía con la armonía de los colores, de los balances, de la simetría y de las matemáticas.
Matemáticas y belleza. Esta dualidad ha sido foco de discusión en todas las vertientes de la filosofía, el arte, y la ciencia en la historia del hombre y siempre ha sido percibida más como una sensación de plenitud existencial que como una mera definición en sí. Aunque cada persona siente y actúa de una manera determinada y ambigua con respecto a “lo bello”, existe un orden en las proporciones de todas las cosas creadas, que hace que la belleza exista, sea, se haga latente en aquel que mire mas allá de las convenciones.

Lo apasionante de esa búsqueda por parte del ser humano es que es una búsqueda que sí tiene sentido. Lo tiene porque en la naturaleza realmente sí aparecen una serie de reglas matemáticas comunes. Esas reglas fueron estudiadas por las grandes civilizaciones de la historia en su obsesión de recrear la belleza en sus construcciones arquitectónicas y en sus representaciones artísticas. Existía la perfección y teníamos que poder mostrarla con nuestro arte.

El pensamiento cultural antiguo basaba su creencia en presentar al hombre como lo más bello del mundo, haciendo de la belleza algo artísticamente homocentrista. El hombre como centro del universo. El hombre como la máxima muestra de magnificencia y poderío.
Y ahí estaba la clave. Estudiando las proporciones del hombre, comenzó a saberse cuál era la fórmula de la belleza.


Leonardo Da Vinci encontró también en 1487 al número phi, en su famoso dibujo “El Hombre de Vitrubio”.

De este estudio, algunos de los artistas que mejor han sabido representar los cuerpos humanos, han coincidido en que existe un número de oro, phi, que aparece en todas las estructuras de funcionamiento de todos los seres orgánicos e inorgánicos del universo. Este número perfecto, fue descubierto con el desarrollo de la geometría más básica y aparecía siempre como parte formadora de las estructuras.
Esta cifra daba sentido y orden geométrico a lo establecido. El orden y la armonía comenzaban a ser concretado exactamente con un solo número matemático. El numero áureo. El número de de la belleza.


Ф (phi), tenía el valor de 1.61803. Se descubrió que ese número divino, estaba presente en ciencias como la botánica, la astronáutica, la ingeniería, la arquitectura, la música, o la biología molecular entre otras, y que había una forma completamente pura y directa de calcularse: a través de una forma matemática, el pentágono.
Un pentágono es una figura geométrica de cinco lados. La construcción del mismo se basa en el siguiente razonamiento (figura 1):

Uniendo todos sus vértices, (figura 2), aparecía una estrella de cinco puntas, y aquí llegaba el descubrimiento. Phi, era proporcional a cada uno de los cinco lados del pentágono con respecto a los trazos de la estrella.



Conocíamos aquellos preciosos pentágonos que nos daban la primera pista, la piedra base desde la que poder definir con lenguaje, a la fuerza del sentimiento que hace que amemos a lo bello en vez de repudiarlo.


La belleza como expresión siempre ha sido una de las mejores contadoras de historias a lo largo de los siglos, y tal y como veremos a continuación, la historia que nos están contando los círculos del maíz (crop circles) que aparecen en las localidades de Avebury, Silbury Hill y Wiltshire, al sur de Inglaterra, no iba a ser una excepción.


Maíz pentagonal.



Diseño pentagonal de 130 metros, aparecido en Avebury Trusloe, Inglaterra, el 13 de Julio de 2003.

Durante el transcurso de los años, el fenómeno de los círculos del maíz ha ido creciendo y expandiéndose dentro de las más complejas geometrías y formas, manteniendo siempre unas perfectas proporciones y un tamaño descomunal de las figuras.
Dentro de todas las geometrías aparece gradualmente algún diseño pentagonal, perfecto y armónico. Sus proporciones tienen el número phi presente en todas ellas. Las divinas proporciones, las medidas perfectas.

A continuación veremos algunos de los casos más significativos de la geometría pentagonal de algunos círculos del maíz aparecidos hasta el momento en Inglaterra:



Continuará...

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